viernes, 16 de diciembre de 2011
Desconectar para conectar
Hola familia! Ya es viernesss!! Y nos ponemos la mar de contentos, además se acercan las navidades. Sí, esa tradición de extraña procedencia que para la mayoría de los mortales queda reducida a gastar como si no existiese mañana un dinero que se no tiene, comerse a diós por las patas y recibir mensajes a capazos con palabras llenas de amor y gratitud. Mensajes impensables en cualquier otra época del año, pero es NAVIDAD y una atmosfera carnavalesca lo disfraza todo de falsas apariencias.
Llego a pensar que el hecho de que sea navidad y todos nos convirtamos en peluches sirva de excusa a algunos para justificar lo jodidamente mal que han ido las cosas por ahí fuera y por aquí dentro el resto del año, que lo utilicen a modo de parche, esa idea me aterra. No hay porqué conformarnos con una farsa elucubrada por las grandes superficies que dura 2 semanas al año, sino ser realmente humanos los 365 días del año. Pues eso!! ya se dió el pistoletazo de salida y el e$piritu navideño viene para secuestrarnos durante unas semanas. No os preocupéis que luego se pira y podremos volver a ser el hijo de puta que realmente somos.
Eyeyeyeyey!!! que se me fueeee!
A lo que voy.
Quiero apartar la música del blog por esta vez y dejaros con un vídeo del que he oído hablar esta mañana mientras escuchaba la radio en el coche, y me he puesto a ver al llegar a casa. Me ha gustado bastante, y supongo que muchos nos sentiremos identificados y nos hará recapacitar, un poco aunque sea, sobre lo enganchadísimos que estamos a las redes sociales y hasta que punto llegamos a aislarnos de nuestro propio entorno. A mi me pareció emotivo, original y lleno de mensaje. Espero que a vosotros también.
Os aconsejo que no os durmáis. Pues es viernes como ya dije, así que enseguida volvemos con los sonidos más insufribles para hacer que no paréis de menearos todo este fin de semana. Hasta pronto!
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